Soy Santiago Chiva, licenciado en Derecho, he trabajado en el mundo de la educación, en la dirección y asesoramiento de Asociaciones Culturales de Andalucía Oriental de estudiantes de ESO, Bachillerato, Ciclos Formativos y universitarios en temas de formación profesional, estrategias de aprendizaje y formación en la solidaridad. Llevo cerca de 20 años en el mundo de los Colegios Mayores y en la dirección del Colegio Mayor Albayzín de la Universidad de Granada de 1990 a 1992 y desde 1999 hasta hoy. En estos años he conocido a cientos de universitarios, muchos ya profesionales jóvenes o maduros que me han contado su experiencia y espero ir poniéndolas aquí. Desde julio de 2015, se ha incorporado Alberto Tarifa a la redacción.
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martes, 1 de marzo de 2016

Consejos para hacer bien networking

Red, contactos... El networking es la clave.

El vídeo del final resume en imágenes la pasada 19 Jornada de Comunicación Siglo XXI. Se ven momentos de las ponencias; pero, sobre todo, se ven esos momentos especialmente indicados para establecer contacto con ponentes, organizadores y otros asistentes: los momentos para el networking.

Cuando se asiste a un congreso, simposio, jornada, evento cualquiera por motivos profesionales, hay que preparar muy bien los entreactos. Cierto, aprenderás mucho de las exposiciones de los expertos, de los coloquios abiertos (si hay); pero no puedes ir sin pensar antes en a quién te vas a encontrar.

Muchas veces acudo a actos profesionales por las personas que espero encontrarme: ponentes, organizadores, asistentes. La mayor parte de las veces. Pienso: quiero coincidir con esta o estas personas y hablarles de esto. Fijar mi objetivo, punto primero.

Lo segundo no lo cumplo casi nunca; pero es fundamental también: ¿qué personas puede que encuentre allí? Porque luego surgen oportunidades de segundo rango y, ya que estamos, aprovechamos. Pero siempre después de cumplir nuestro objetivo inicial. Es clave llamar a las personas por su nombre, situarlas en su contexto antes de llegar a la distancia de un apretón de manos o unas palmaditas (o un abrazo, si se sabe abrazar). No veas cómo sufrimos los desmemoriados que nos dedicamos a esto (¡suspiramos por la asistente personal de Miranda Priestly!).

Ya en el lugar, observar bien el panorama; porque igual hay que fijar un nuevo objetivo: nuestro nº 1 no está; hay otro aún más relevante... Cintura. Un consejo; si quieres saludar a organizadores y ponentes, procura ir con tiempo antes del comienzo, y si eso, se queda para el primer entreacto.

En los momentos de networking, no te vayas con tus amiguitos, no dejes que te secuestre el pesado de turno, no vayas detrás del canapé (ve comido a estas cosas) o al lavabo (ve aliviado de casa), no te escondas detrás del móvil: VE DIRECTAMENTE AL OBJETIVO. Y no lo dejes para el final: puedes necesitar el "vino español" "copa" "coctel" o lo que haya al acabar, para rematar.

Importantísimo: tarjeta de presentación. En papel; pero más aún esa frase que te identifica como alguien significativo en una presentación rápida: "Hola, soy Alberto Tarifa, CEO de CocaCola, y estoy interesado en lo que haces", o algo que atraiga la atención (y que sea cierto, claro). En mi caso, el Colegio Mayor Albayzín sirve para que mi interlocutor se sitúe rápidamente y se interese en lo que pueda decirle; pero por mi multitarea, escojo en cada caso la que me ha llevado allí.

¿Objetivo cumplido?, ve a por los objetivos secundarios. ¿Te quedas sin objetivos? -señal de que no te has preparado bien o de que te has equivocado de sitio-, disfruta con los conocidos, aprovecha para estrechar brazos... Pero ¡NO TE VAYAS!

NUNCA TE VAYAS antes de exprimir el networking que seas capaz de extraer de la cáscara de cualquier evento. Vale, no sabes qué más hacer ahí; tranquilo, mira a las personas a los ojos, aguarda, puede que te conviertas en el objetivo de otro, que alguien te reconozca. Establece un encuentro casual: puede salir regular, bien o la oportunidad de tu vida. Nunca sale mal.

No inviertas tiempo únicamente en largas intervenciones de otros; aunque aprendas mucho unas pocas veces. Casi siempre será posible obtener el mayor beneficio de ese tiempo con una parte pequeña del total: el networking.

Y ahora, el vídeo:

sábado, 8 de septiembre de 2012

Corregir con éxito


El que dice las verdades pierde las amistades, dice un refrán español. No es de esa opinión un antiguo residente del Colegio Mayor Albayzín, hoy delegado de Adecco, nos contó en el Día de las Familias 2012, cómo la corrección clara de otro residente le sirvió que durante la carrera para empezar una mejora en su rendimiento académico. Que el que corregía fuera un buen amigo explica que el resultado fuera positivo. A todos nos cuesta reconocer nuestras limitaciones y errores. La convivencia con otras personas nos hace realistas y abre las posibilidades de recibir ayuda. En la política española se ha denominado Síndrome de la Moncloa al cambio de carácter y forma de ser de los presidentes del Gobierno de España que les lleva, según pasan los años, a no escuchar a sus equipos y no reconocer sus errores. Parece que ayuda al síndrome que muchos asesores les resulta más fácil adular que llevar la contraria.

A la gente joven le resulta fastidioso, en general, que se le den soluciones, que se les diga lo que deben hacer. Prefieren descubrirlo ellos mismo, por sus errores si fuera necesario. Esta es precisamente una de las claves del éxito del
coaching, un modo de recibir ayuda mediante preguntas abiertas que nos hace el coach, que nos llevan a la reflexión, al cuestionamiento de lo que ya estamos haciendo, a descubrir prioridades, a tener un plan de acción y a seguirlo para que se cumpla.



lunes, 20 de agosto de 2012

El arte de ser amables


Las personas que tienen relación con los clientes reflejan la imagen de una empresa. Pasando unos días de este mes de agosto con familiares en Bilbao he comprobado como un camarero de un bar cercano al Guggenheim, un negocio con una ubicación excelente para tener éxito, nos atendía rápido y mal, a pesar de ser los únicos clientes, rayando la mala educación, sin esforzarse por sonreír. Recordaba el Doctor Vallejo-Nágera que sonreír es gratis, algo que no debemos olvidar en estos tiempos de recortes. Y me decía un amigo que un proverbio chino dice que "El hombre que no sabe sonreír no debe abrir la tienda".
Posiblemente la cambiante clientela del bar del camarero antipático le permita sobrevivir sin mejorar su talante. Pero lo habitual es que cada vez más todos nos tengamos que esforzar por ser, lo que antes se llamaba, un relaciones públicas, por el bien de nuestro trabajo si somos autónomos y porque nadie quiere contratar a personas sin empatía ni simpatía.
Nuria Chinchilla, profesora del IESE a la que tuvimos la suerte de escuchar en el Colegio Mayor Albayzín ponía en su blog el testimonio de empresarios que no eran capaces de encontrar camareros capacitados. También tuvimos oportunidad de escuchar en el colegio mayor a un par de empresarios de un fitness, que eran de la opinión de que entre licenciados en Ciencias del Deporte había gente con una excelente preparación técnica a las que les faltaban algunas habilidades muy necesarias para atender a los clientes: optimismo, ilusión, delicadeza, paciencia.
La convivencia con muchas personas en el periodo universitario es una ocasión de oro de forjar el carácter cultivando estas virtudes sociales. Cuando he tenido que enseñar el colegio mayor a una familia que quiere conocerlo, con frecuencia comentan los padres que les llama la atención algo que debería ser lo habitual: los estudiantes con los que nos cruzamos saludan, sonríen o responden si se les pregunta algo.