Soy Santiago Chiva, licenciado en Derecho, he trabajado en el mundo de la educación, en la dirección y asesoramiento de Asociaciones Culturales de Andalucía Oriental de estudiantes de ESO, Bachillerato, Ciclos Formativos y universitarios en temas de formación profesional, estrategias de aprendizaje y formación en la solidaridad. Llevo cerca de 20 años en el mundo de los Colegios Mayores y en la dirección del Colegio Mayor Albayzín de la Universidad de Granada de 1990 a 1992 y desde 1999 hasta hoy. En estos años he conocido a cientos de universitarios, muchos ya profesionales jóvenes o maduros que me han contado su experiencia y espero ir poniéndolas aquí. Desde julio de 2015, se ha incorporado Alberto Tarifa a la redacción.
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lunes, 23 de noviembre de 2015

7 claves para causar buena impresión en una entrevista (de trabajo)

Toda persona que vaya a realizar una entrevista de trabajo tiene que preguntarse: ¿Qué impresión suelo dar a los demás? Puede parecer una pregunta sencilla, pero en realidad no es fácil de contestar, y requiere reflexión.

Para empezar, conviene saber que la primera impresión se obtiene en los primeros segundos y cuesta modificarla después. En una entrevista de trabajo tienes que pensar que quizá sólo cuentes con un único contacto, por lo que es esencial saber qué impresión das a los demás antes de realizar la entrevista.



Pero hay más, Ignacio Santiago, expone estas siete claves en su artículo del blog I:Santiago:

  1. Maneja los tiempos (puntualidad) 
  2. Controla el espacio (comportamiento) 
  3. Dedica tiempo a la forma de vestir (aspecto) 
  4. Utiliza la comunicación no verbal (presencia) 
  5. Controla tu estado emocional(serenidad) 
  6. Muestra motivación y ganas (autoestima) 
  7. Descríbete a ti mismo correctamente (autoconocimiento)

martes, 3 de noviembre de 2015

Rescatar el arte de la conversación sin pantallas

Por JUAN MESEGUER para Aceprensa 21.OCT.2015

Se suponía que los smartphones y las tabletas iban a traernos más oportunidades para estar conectados con los demás. Sin embargo, su efecto más visible en las relaciones sociales es que están perjudicando nuestra capacidad para mantener conversaciones valiosas. Así lo explica Sherry Turkle, psicóloga clínica y socióloga del Instituto Tecnológico de Massachusetts, en su libro Reclaiming Conversation: The Power of Talk in a Digital Age.

Los fabricantes de juguetes han encontrado un filón en la inteligencia artificial. La sorpresa de la temporada es la “Hello Barbie” de Mattel, muñeca provista de un algoritmo con 8.000 respuestas posibles para interactuar con las niñas. Las ofertas de otros fabricantes van desde dinosaurios a ositos de peluche que hablan.

“Vivimos un momento robótico”, declara Turkle a The New York Times. “Y no porque hayamos inventado máquinas capaces de amarnos o de preocuparse por nosotros, sino porque estamos dispuestos a creer que lo hacen”.

Conectados pero solos 
Turkle no tiene nada en contra de la tecnología. Al revés: trabaja con robots y lleva años estudiando las interacciones entre los humanos y las máquinas, explica Megan Garber en The Atlantic. Pero últimamente se ha vuelto mucho más crítica con los efectos de la conexión constante a los dispositivos.

En su anterior libro, Alone Together: Why We Expect More From Technology and Less From Each Other (2011), Turkle llamó la atención sobre el peligro de buscar en la tecnología que llevamos encima un sustituto a la relaciones sociales. “Las conexiones digitales y los robots sociales nos dan la sensación de estar en compañía sin las exigencias de la amistad”.

Sentirse conectado también es una forma de evitar quedarse a solas con uno mismo: no nos gusta estar solos, y enseguida acudimos al móvil para quitarnos la ansiedad. De ahí la necesidad compulsiva de compartir: “Comparto, luego existo” es la nueva regla de oro de las relaciones en la era digital.

En Reclaiming Conversation, Turkle sigue estudiando el poder seductor de la tecnología de bolsillo. Los dispositivos móviles, explica a Lauren Cassani Davis en una entrevista para The Atlantic, nos hacen tres promesas. “Yo las llamo los tres deseos del genio de la lámpara: nunca estarás solo; tu voz siempre será escuchada; y puedes poner tu atención donde quieras”.

Paradójicamente, el resultado de este empeño por estar siempre conectados es que hoy “no nos prestamos atención unos a otros”, sino que la atención se la llevan nuestros dispositivos. Así, muchos se quejan de que sus amigos les ponen “en pausa” durante una conversación, mientras gestionan las demandas de sus smartphones.

El deterioro de la empatía 
Para Turkle, la imagen del amigo “en pausa” sintetiza bien lo que los dispositivos móviles están haciendo con nuestras relaciones sociales: cuantas más veces presionamos el botón de pausa, más oportunidades perdemos de “ponernos en el lugar del otro y de comprender por lo que está pasando”. 

Un ejemplo de esta pérdida de atención que nos impide empatizar con los demás es la manía de escribir mensajes de texto en cualquier momento. “Escribimos en los funerales. Escribimos durante los actos de culto del tipo que sean. Cuando pregunto a alguien por qué lo hace, responde diciendo que solo escribe en momentos aburridos. (…) Hemos perdido de vista que el objetivo de los funerales es precisamente estar junto a otras personas”.

La revolución digital ha establecido “un nuevo código de costumbres sociales que permite dividir la atención” en las relaciones sociales, otorgando a las interrupciones ocasionadas por el móvil un trato de favor. “Yo crecí entre libros. Pero cuando hablaba con mis mejores amigas no tenía permiso para abrir un libro y ponerme a leer en medio de una conversación”.

Ponerse a dieta digital 
La buena noticia es que uno puede optar por “una dieta de medios sociales” más saludable. Es lo que pretenden los campamentos de verano que ofrecen diversión sin móviles ni Internet: “Después de cinco días [de desconexión], los jóvenes son capaces de ver escenas de películas e identificar con éxito lo que sienten los protagonistas”.

Turkle recomienda a los adultos que también se pongan a dieta. “A algunos les vendrá bien un campamento. A otros, una especie de día sabático a la semana. A otros, un tiempo diario”.

Algunos ingredientes que no pueden faltar: crear “espacios sagrados”, libres de móviles, en la vida cotidiana (la mesa del comedor, el cuarto de estudio…); abandonar “el mito de la multitarea”, que resta calor y empatía a las conversaciones; potenciar el contacto visual; y cultivar la capacidad de estar solos.

Nota: Las negritas son del editor del blog.

sábado, 8 de septiembre de 2012

Corregir con éxito


El que dice las verdades pierde las amistades, dice un refrán español. No es de esa opinión un antiguo residente del Colegio Mayor Albayzín, hoy delegado de Adecco, nos contó en el Día de las Familias 2012, cómo la corrección clara de otro residente le sirvió que durante la carrera para empezar una mejora en su rendimiento académico. Que el que corregía fuera un buen amigo explica que el resultado fuera positivo. A todos nos cuesta reconocer nuestras limitaciones y errores. La convivencia con otras personas nos hace realistas y abre las posibilidades de recibir ayuda. En la política española se ha denominado Síndrome de la Moncloa al cambio de carácter y forma de ser de los presidentes del Gobierno de España que les lleva, según pasan los años, a no escuchar a sus equipos y no reconocer sus errores. Parece que ayuda al síndrome que muchos asesores les resulta más fácil adular que llevar la contraria.

A la gente joven le resulta fastidioso, en general, que se le den soluciones, que se les diga lo que deben hacer. Prefieren descubrirlo ellos mismo, por sus errores si fuera necesario. Esta es precisamente una de las claves del éxito del
coaching, un modo de recibir ayuda mediante preguntas abiertas que nos hace el coach, que nos llevan a la reflexión, al cuestionamiento de lo que ya estamos haciendo, a descubrir prioridades, a tener un plan de acción y a seguirlo para que se cumpla.