Red, contactos... El networking es la clave.
El vídeo del final resume en imágenes la pasada 19 Jornada de Comunicación Siglo XXI. Se ven momentos de las ponencias; pero, sobre todo, se ven esos momentos especialmente indicados para establecer contacto con ponentes, organizadores y otros asistentes: los momentos para el networking.
Cuando se asiste a un congreso, simposio, jornada, evento cualquiera por motivos profesionales, hay que preparar muy bien los entreactos. Cierto, aprenderás mucho de las exposiciones de los expertos, de los coloquios abiertos (si hay); pero no puedes ir sin pensar antes en a quién te vas a encontrar.
Muchas veces acudo a actos profesionales por las personas que espero encontrarme: ponentes, organizadores, asistentes. La mayor parte de las veces. Pienso: quiero coincidir con esta o estas personas y hablarles de esto. Fijar mi objetivo, punto primero.
Lo segundo no lo cumplo casi nunca; pero es fundamental también: ¿qué personas puede que encuentre allí? Porque luego surgen oportunidades de segundo rango y, ya que estamos, aprovechamos. Pero siempre después de cumplir nuestro objetivo inicial. Es clave llamar a las personas por su nombre, situarlas en su contexto antes de llegar a la distancia de un apretón de manos o unas palmaditas (o un abrazo, si se sabe abrazar). No veas cómo sufrimos los desmemoriados que nos dedicamos a esto (¡suspiramos por la asistente personal de Miranda Priestly!).
Ya en el lugar, observar bien el panorama; porque igual hay que fijar un nuevo objetivo: nuestro nº 1 no está; hay otro aún más relevante... Cintura. Un consejo; si quieres saludar a organizadores y ponentes, procura ir con tiempo antes del comienzo, y si eso, se queda para el primer entreacto.
En los momentos de networking, no te vayas con tus amiguitos, no dejes que te secuestre el pesado de turno, no vayas detrás del canapé (ve comido a estas cosas) o al lavabo (ve aliviado de casa), no te escondas detrás del móvil: VE DIRECTAMENTE AL OBJETIVO. Y no lo dejes para el final: puedes necesitar el "vino español" "copa" "coctel" o lo que haya al acabar, para rematar.
Importantísimo: tarjeta de presentación. En papel; pero más aún esa frase que te identifica como alguien significativo en una presentación rápida: "Hola, soy Alberto Tarifa, CEO de CocaCola, y estoy interesado en lo que haces", o algo que atraiga la atención (y que sea cierto, claro). En mi caso, el Colegio Mayor Albayzín sirve para que mi interlocutor se sitúe rápidamente y se interese en lo que pueda decirle; pero por mi multitarea, escojo en cada caso la que me ha llevado allí.
¿Objetivo cumplido?, ve a por los objetivos secundarios. ¿Te quedas sin objetivos? -señal de que no te has preparado bien o de que te has equivocado de sitio-, disfruta con los conocidos, aprovecha para estrechar brazos... Pero ¡NO TE VAYAS!
NUNCA TE VAYAS antes de exprimir el networking que seas capaz de extraer de la cáscara de cualquier evento. Vale, no sabes qué más hacer ahí; tranquilo, mira a las personas a los ojos, aguarda, puede que te conviertas en el objetivo de otro, que alguien te reconozca. Establece un encuentro casual: puede salir regular, bien o la oportunidad de tu vida. Nunca sale mal.
No inviertas tiempo únicamente en largas intervenciones de otros; aunque aprendas mucho unas pocas veces. Casi siempre será posible obtener el mayor beneficio de ese tiempo con una parte pequeña del total: el networking.
Y ahora, el vídeo:
Soy Santiago Chiva, licenciado en Derecho, he trabajado en el mundo de la educación, en la dirección y asesoramiento de Asociaciones Culturales de Andalucía Oriental de estudiantes de ESO, Bachillerato, Ciclos Formativos y universitarios en temas de formación profesional, estrategias de aprendizaje y formación en la solidaridad. Llevo cerca de 20 años en el mundo de los Colegios Mayores y en la dirección del Colegio Mayor Albayzín de la Universidad de Granada de 1990 a 1992 y desde 1999 hasta hoy. En estos años he conocido a cientos de universitarios, muchos ya profesionales jóvenes o maduros que me han contado su experiencia y espero ir poniéndolas aquí. Desde julio de 2015, se ha incorporado Alberto Tarifa a la redacción.
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martes, 1 de marzo de 2016
lunes, 25 de enero de 2016
Cosas que me hubiera gustado saber cuando empecé la carrera...
... y que estás a tiempo de poner en práctica si aún estás estudiando.
El suplemento verne de EL País ha pedido a 11 expertos para que escriban a su yo del pasado sobre qué les enseñó la experiencia que les hubiera resultado útil entonces.
Muchos aseguran que no debes preocuparte por qué carrera elegir y sus salidas profesionales; haz lo que te guste, no te importe cambiar de carrera si la cosa no empieza bien... Eso sí, hay que ESTUDIAR MUCHO.
También aconsejan conocer mucha gente, cuanto más variada mejor, y abrir la mente a diversas disciplinas, y aprender a comunicar y trabajar en equipo, y salir al extranjero, y APRENDER INGLÉS...
Ninguno lo dice; pero es una manera estupenda de seguir estos consejos: haz la carrera viviendo en un Colegio Mayor. Esta es mi experiencia.
El suplemento verne de EL País ha pedido a 11 expertos para que escriban a su yo del pasado sobre qué les enseñó la experiencia que les hubiera resultado útil entonces.
Muchos aseguran que no debes preocuparte por qué carrera elegir y sus salidas profesionales; haz lo que te guste, no te importe cambiar de carrera si la cosa no empieza bien... Eso sí, hay que ESTUDIAR MUCHO.
También aconsejan conocer mucha gente, cuanto más variada mejor, y abrir la mente a diversas disciplinas, y aprender a comunicar y trabajar en equipo, y salir al extranjero, y APRENDER INGLÉS...
Ninguno lo dice; pero es una manera estupenda de seguir estos consejos: haz la carrera viviendo en un Colegio Mayor. Esta es mi experiencia.
martes, 10 de noviembre de 2015
Sobre la amistad
El cultivo de la amistad es un arte que muy pocas personas conocen y practican bien. En tiempos en los que "tener contactos" parece lo fundamental para abrirse caminos profesionales y vitales, se olvida con frecuencia que lo más enriquecedor para la persona -y, por tanto, para su desarrollo como tal en los distintos ámbitos-, es la amistad.
Alessandro D'Avenia mostró la belleza y la trascendencia de la amistad en su ponencia en el reciente Congreso Univ (31 de marzo de 2015), que se celebró en Roma, titulada "Un libro y tres mandarinas".
El texto de la ponencia está enlazado a la traducción de Family and Media.
Alessandro D'Avenia mostró la belleza y la trascendencia de la amistad en su ponencia en el reciente Congreso Univ (31 de marzo de 2015), que se celebró en Roma, titulada "Un libro y tres mandarinas".
"Todo lo anterior es útil para que hagamos patente algo que damos por sentado, tal vez demasiado, justo por ser tan evidente: la amistad. Hay algunos hechos «ciertos» que, al ser prístinos, no precisan ninguna explicación porque son como datos de partida de lo humano. Hoy, por ejemplo, nos encontramos en la necesidad de redefinir qué es la familia, visto que un concepto dado por sentado se ha convertido en algo que demostrar; por otro lado, siendo originarios, algunos asuntos no pueden demostrarse. Sin embargo, la puesta en discusión del concepto de familia nos llama a formular un pensamiento nuevo y más detallado sobre este hecho prístino y sumamente asumido. Lo mismo puede decirse de la amistad. ¿No es cierto que se encuentra atacada o atravesada por un proceso de redefinición? Así lo pienso".
El texto de la ponencia está enlazado a la traducción de Family and Media.
martes, 3 de noviembre de 2015
Rescatar el arte de la conversación sin pantallas
Por JUAN MESEGUER para Aceprensa 21.OCT.2015
Se suponía que los smartphones y las tabletas iban a traernos más oportunidades para estar conectados con los demás. Sin embargo, su efecto más visible en las relaciones sociales es que están perjudicando nuestra capacidad para mantener conversaciones valiosas. Así lo explica Sherry Turkle, psicóloga clínica y socióloga del Instituto Tecnológico de Massachusetts, en su libro Reclaiming Conversation: The Power of Talk in a Digital Age.
Los fabricantes de juguetes han encontrado un filón en la inteligencia artificial. La sorpresa de la temporada es la “Hello Barbie” de Mattel, muñeca provista de un algoritmo con 8.000 respuestas posibles para interactuar con las niñas. Las ofertas de otros fabricantes van desde dinosaurios a ositos de peluche que hablan.
“Vivimos un momento robótico”, declara Turkle a The New York Times. “Y no porque hayamos inventado máquinas capaces de amarnos o de preocuparse por nosotros, sino porque estamos dispuestos a creer que lo hacen”.
Conectados pero solos
Turkle no tiene nada en contra de la tecnología. Al revés: trabaja con robots y lleva años estudiando las interacciones entre los humanos y las máquinas, explica Megan Garber en The Atlantic. Pero últimamente se ha vuelto mucho más crítica con los efectos de la conexión constante a los dispositivos.
En su anterior libro, Alone Together: Why We Expect More From Technology and Less From Each Other (2011), Turkle llamó la atención sobre el peligro de buscar en la tecnología que llevamos encima un sustituto a la relaciones sociales. “Las conexiones digitales y los robots sociales nos dan la sensación de estar en compañía sin las exigencias de la amistad”.
Sentirse conectado también es una forma de evitar quedarse a solas con uno mismo: no nos gusta estar solos, y enseguida acudimos al móvil para quitarnos la ansiedad. De ahí la necesidad compulsiva de compartir: “Comparto, luego existo” es la nueva regla de oro de las relaciones en la era digital.
En Reclaiming Conversation, Turkle sigue estudiando el poder seductor de la tecnología de bolsillo. Los dispositivos móviles, explica a Lauren Cassani Davis en una entrevista para The Atlantic, nos hacen tres promesas. “Yo las llamo los tres deseos del genio de la lámpara: nunca estarás solo; tu voz siempre será escuchada; y puedes poner tu atención donde quieras”.
Paradójicamente, el resultado de este empeño por estar siempre conectados es que hoy “no nos prestamos atención unos a otros”, sino que la atención se la llevan nuestros dispositivos. Así, muchos se quejan de que sus amigos les ponen “en pausa” durante una conversación, mientras gestionan las demandas de sus smartphones.
El deterioro de la empatía
Para Turkle, la imagen del amigo “en pausa” sintetiza bien lo que los dispositivos móviles están haciendo con nuestras relaciones sociales: cuantas más veces presionamos el botón de pausa, más oportunidades perdemos de “ponernos en el lugar del otro y de comprender por lo que está pasando”.
Un ejemplo de esta pérdida de atención que nos impide empatizar con los demás es la manía de escribir mensajes de texto en cualquier momento. “Escribimos en los funerales. Escribimos durante los actos de culto del tipo que sean. Cuando pregunto a alguien por qué lo hace, responde diciendo que solo escribe en momentos aburridos. (…) Hemos perdido de vista que el objetivo de los funerales es precisamente estar junto a otras personas”.
La revolución digital ha establecido “un nuevo código de costumbres sociales que permite dividir la atención” en las relaciones sociales, otorgando a las interrupciones ocasionadas por el móvil un trato de favor. “Yo crecí entre libros. Pero cuando hablaba con mis mejores amigas no tenía permiso para abrir un libro y ponerme a leer en medio de una conversación”.
Ponerse a dieta digital
La buena noticia es que uno puede optar por “una dieta de medios sociales” más saludable. Es lo que pretenden los campamentos de verano que ofrecen diversión sin móviles ni Internet: “Después de cinco días [de desconexión], los jóvenes son capaces de ver escenas de películas e identificar con éxito lo que sienten los protagonistas”.
Turkle recomienda a los adultos que también se pongan a dieta. “A algunos les vendrá bien un campamento. A otros, una especie de día sabático a la semana. A otros, un tiempo diario”.
Algunos ingredientes que no pueden faltar: crear “espacios sagrados”, libres de móviles, en la vida cotidiana (la mesa del comedor, el cuarto de estudio…); abandonar “el mito de la multitarea”, que resta calor y empatía a las conversaciones; potenciar el contacto visual; y cultivar la capacidad de estar solos.
Nota: Las negritas son del editor del blog.
Se suponía que los smartphones y las tabletas iban a traernos más oportunidades para estar conectados con los demás. Sin embargo, su efecto más visible en las relaciones sociales es que están perjudicando nuestra capacidad para mantener conversaciones valiosas. Así lo explica Sherry Turkle, psicóloga clínica y socióloga del Instituto Tecnológico de Massachusetts, en su libro Reclaiming Conversation: The Power of Talk in a Digital Age.
Los fabricantes de juguetes han encontrado un filón en la inteligencia artificial. La sorpresa de la temporada es la “Hello Barbie” de Mattel, muñeca provista de un algoritmo con 8.000 respuestas posibles para interactuar con las niñas. Las ofertas de otros fabricantes van desde dinosaurios a ositos de peluche que hablan.
“Vivimos un momento robótico”, declara Turkle a The New York Times. “Y no porque hayamos inventado máquinas capaces de amarnos o de preocuparse por nosotros, sino porque estamos dispuestos a creer que lo hacen”.
Conectados pero solos
Turkle no tiene nada en contra de la tecnología. Al revés: trabaja con robots y lleva años estudiando las interacciones entre los humanos y las máquinas, explica Megan Garber en The Atlantic. Pero últimamente se ha vuelto mucho más crítica con los efectos de la conexión constante a los dispositivos.
En su anterior libro, Alone Together: Why We Expect More From Technology and Less From Each Other (2011), Turkle llamó la atención sobre el peligro de buscar en la tecnología que llevamos encima un sustituto a la relaciones sociales. “Las conexiones digitales y los robots sociales nos dan la sensación de estar en compañía sin las exigencias de la amistad”.
Sentirse conectado también es una forma de evitar quedarse a solas con uno mismo: no nos gusta estar solos, y enseguida acudimos al móvil para quitarnos la ansiedad. De ahí la necesidad compulsiva de compartir: “Comparto, luego existo” es la nueva regla de oro de las relaciones en la era digital.
En Reclaiming Conversation, Turkle sigue estudiando el poder seductor de la tecnología de bolsillo. Los dispositivos móviles, explica a Lauren Cassani Davis en una entrevista para The Atlantic, nos hacen tres promesas. “Yo las llamo los tres deseos del genio de la lámpara: nunca estarás solo; tu voz siempre será escuchada; y puedes poner tu atención donde quieras”.
Paradójicamente, el resultado de este empeño por estar siempre conectados es que hoy “no nos prestamos atención unos a otros”, sino que la atención se la llevan nuestros dispositivos. Así, muchos se quejan de que sus amigos les ponen “en pausa” durante una conversación, mientras gestionan las demandas de sus smartphones.
El deterioro de la empatía
Para Turkle, la imagen del amigo “en pausa” sintetiza bien lo que los dispositivos móviles están haciendo con nuestras relaciones sociales: cuantas más veces presionamos el botón de pausa, más oportunidades perdemos de “ponernos en el lugar del otro y de comprender por lo que está pasando”.
Un ejemplo de esta pérdida de atención que nos impide empatizar con los demás es la manía de escribir mensajes de texto en cualquier momento. “Escribimos en los funerales. Escribimos durante los actos de culto del tipo que sean. Cuando pregunto a alguien por qué lo hace, responde diciendo que solo escribe en momentos aburridos. (…) Hemos perdido de vista que el objetivo de los funerales es precisamente estar junto a otras personas”.
La revolución digital ha establecido “un nuevo código de costumbres sociales que permite dividir la atención” en las relaciones sociales, otorgando a las interrupciones ocasionadas por el móvil un trato de favor. “Yo crecí entre libros. Pero cuando hablaba con mis mejores amigas no tenía permiso para abrir un libro y ponerme a leer en medio de una conversación”.
Ponerse a dieta digital
La buena noticia es que uno puede optar por “una dieta de medios sociales” más saludable. Es lo que pretenden los campamentos de verano que ofrecen diversión sin móviles ni Internet: “Después de cinco días [de desconexión], los jóvenes son capaces de ver escenas de películas e identificar con éxito lo que sienten los protagonistas”.
Turkle recomienda a los adultos que también se pongan a dieta. “A algunos les vendrá bien un campamento. A otros, una especie de día sabático a la semana. A otros, un tiempo diario”.
Algunos ingredientes que no pueden faltar: crear “espacios sagrados”, libres de móviles, en la vida cotidiana (la mesa del comedor, el cuarto de estudio…); abandonar “el mito de la multitarea”, que resta calor y empatía a las conversaciones; potenciar el contacto visual; y cultivar la capacidad de estar solos.
Nota: Las negritas son del editor del blog.
sábado, 8 de septiembre de 2012
Corregir con éxito

El que dice las verdades pierde las amistades, dice un refrán español. No es de esa opinión un antiguo residente del Colegio Mayor Albayzín, hoy delegado de Adecco, nos contó en el Día de las Familias 2012, cómo la corrección clara de otro residente le sirvió que durante la carrera para empezar una mejora en su rendimiento académico. Que el que corregía fuera un buen amigo explica que el resultado fuera positivo. A todos nos cuesta reconocer nuestras limitaciones y errores. La convivencia con otras personas nos hace realistas y abre las posibilidades de recibir ayuda. En la política española se ha denominado Síndrome de la Moncloa al cambio de carácter y forma de ser de los presidentes del Gobierno de España que les lleva, según pasan los años, a no escuchar a sus equipos y no reconocer sus errores. Parece que ayuda al síndrome que muchos asesores les resulta más fácil adular que llevar la contraria.
A la gente joven le resulta fastidioso, en general, que se le den soluciones, que se les diga lo que deben hacer. Prefieren descubrirlo ellos mismo, por sus errores si fuera necesario. Esta es precisamente una de las claves del éxito del coaching, un modo de recibir ayuda mediante preguntas abiertas que nos hace el coach, que nos llevan a la reflexión, al cuestionamiento de lo que ya estamos haciendo, a descubrir prioridades, a tener un plan de acción y a seguirlo para que se cumpla.
Etiquetas:
amabilidad,
amistad,
coaching,
corrección
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