Por JUAN MESEGUER para Aceprensa 21.OCT.2015
Se suponía que los smartphones y las tabletas iban a traernos más oportunidades para estar conectados con los demás. Sin embargo, su efecto más visible en las relaciones sociales es que están perjudicando nuestra capacidad para mantener conversaciones valiosas. Así lo explica Sherry Turkle, psicóloga clínica y socióloga del Instituto Tecnológico de Massachusetts, en su libro Reclaiming Conversation: The Power of Talk in a Digital Age.
Los fabricantes de juguetes han encontrado un filón en la inteligencia artificial. La sorpresa de la temporada es la “Hello Barbie” de Mattel, muñeca provista de un algoritmo con 8.000 respuestas posibles para interactuar con las niñas. Las ofertas de otros fabricantes van desde dinosaurios a ositos de peluche que hablan.
“Vivimos un momento robótico”, declara Turkle a The New York Times. “Y no porque hayamos inventado máquinas capaces de amarnos o de preocuparse por nosotros, sino porque estamos dispuestos a creer que lo hacen”.
Conectados pero solos
Turkle no tiene nada en contra de la tecnología. Al revés: trabaja con robots y lleva años estudiando las interacciones entre los humanos y las máquinas, explica Megan Garber en The Atlantic. Pero últimamente se ha vuelto mucho más crítica con los efectos de la conexión constante a los dispositivos.
En su anterior libro, Alone Together: Why We Expect More From Technology and Less From Each Other (2011), Turkle llamó la atención sobre el peligro de buscar en la tecnología que llevamos encima un sustituto a la relaciones sociales. “Las conexiones digitales y los robots sociales nos dan la sensación de estar en compañía sin las exigencias de la amistad”.
Sentirse conectado también es una forma de evitar quedarse a solas con uno mismo: no nos gusta estar solos, y enseguida acudimos al móvil para quitarnos la ansiedad. De ahí la necesidad compulsiva de compartir: “Comparto, luego existo” es la nueva regla de oro de las relaciones en la era digital.
En Reclaiming Conversation, Turkle sigue estudiando el poder seductor de la tecnología de bolsillo. Los dispositivos móviles, explica a Lauren Cassani Davis en una entrevista para The Atlantic, nos hacen tres promesas. “Yo las llamo los tres deseos del genio de la lámpara: nunca estarás solo; tu voz siempre será escuchada; y puedes poner tu atención donde quieras”.
Paradójicamente, el resultado de este empeño por estar siempre conectados es que hoy “no nos prestamos atención unos a otros”, sino que la atención se la llevan nuestros dispositivos. Así, muchos se quejan de que sus amigos les ponen “en pausa” durante una conversación, mientras gestionan las demandas de sus smartphones.
El deterioro de la empatía
Para Turkle, la imagen del amigo “en pausa” sintetiza bien lo que los dispositivos móviles están haciendo con nuestras relaciones sociales: cuantas más veces presionamos el botón de pausa, más oportunidades perdemos de “ponernos en el lugar del otro y de comprender por lo que está pasando”.
Un ejemplo de esta pérdida de atención que nos impide empatizar con los demás es la manía de escribir mensajes de texto en cualquier momento. “Escribimos en los funerales. Escribimos durante los actos de culto del tipo que sean. Cuando pregunto a alguien por qué lo hace, responde diciendo que solo escribe en momentos aburridos. (…) Hemos perdido de vista que el objetivo de los funerales es precisamente estar junto a otras personas”.
La revolución digital ha establecido “un nuevo código de costumbres sociales que permite dividir la atención” en las relaciones sociales, otorgando a las interrupciones ocasionadas por el móvil un trato de favor. “Yo crecí entre libros. Pero cuando hablaba con mis mejores amigas no tenía permiso para abrir un libro y ponerme a leer en medio de una conversación”.
Ponerse a dieta digital
La buena noticia es que uno puede optar por “una dieta de medios sociales” más saludable. Es lo que pretenden los campamentos de verano que ofrecen diversión sin móviles ni Internet: “Después de cinco días [de desconexión], los jóvenes son capaces de ver escenas de películas e identificar con éxito lo que sienten los protagonistas”.
Turkle recomienda a los adultos que también se pongan a dieta. “A algunos les vendrá bien un campamento. A otros, una especie de día sabático a la semana. A otros, un tiempo diario”.
Algunos ingredientes que no pueden faltar: crear “espacios sagrados”, libres de móviles, en la vida cotidiana (la mesa del comedor, el cuarto de estudio…); abandonar “el mito de la multitarea”, que resta calor y empatía a las conversaciones; potenciar el contacto visual; y cultivar la capacidad de estar solos.
Nota: Las negritas son del editor del blog.
Soy Santiago Chiva, licenciado en Derecho, he trabajado en el mundo de la educación, en la dirección y asesoramiento de Asociaciones Culturales de Andalucía Oriental de estudiantes de ESO, Bachillerato, Ciclos Formativos y universitarios en temas de formación profesional, estrategias de aprendizaje y formación en la solidaridad. Llevo cerca de 20 años en el mundo de los Colegios Mayores y en la dirección del Colegio Mayor Albayzín de la Universidad de Granada de 1990 a 1992 y desde 1999 hasta hoy. En estos años he conocido a cientos de universitarios, muchos ya profesionales jóvenes o maduros que me han contado su experiencia y espero ir poniéndolas aquí. Desde julio de 2015, se ha incorporado Alberto Tarifa a la redacción.
Mostrando entradas con la etiqueta educación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta educación. Mostrar todas las entradas
martes, 3 de noviembre de 2015
lunes, 14 de septiembre de 2015
Un profesor con 26 millones de alumnos
Así titula El País un artículo sobre Salman Khan, "un analista de un hedge fund de origen humilde que en 2008, recién casado, a punto de ser padre y de adquirir una casa en propiedad, fio todo su futuro y sus pingües ahorros a un sueño: hacer accesible la educación gratis a todos en cualquier lugar del mundo".
Este "ingeniero eléctrico, matemático e informático formado en Harvard y el MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) -sigue diciendo el artículo de El País-, cree que cada estudiante es único y tiene ritmos de aprendizaje únicos que el sistema prusiano de enseñanza, esencialmente pasivo, no puede satisfacer.
Lo que él plantea es una suerte de escuela al revés: se aprende en casa, con lecciones grabadas en vídeo y los pertinentes ejercicios, y se hacen los deberes en el aula. De esta forma, el estudiante que no ha entendido un concepto, y que quizá en clase se siente cohibido y renuncia a pedir ayuda, no tiene más que rebobinar la lección cuantas veces necesite hasta dominarla. Y el profesor, que dispone de un programa para seguir los progresos y tropiezos de cada alumno en casa, puede invertir su tiempo en resolver lagunas. La escuela tradicional “te castiga por experimentar y fracasar” y eso hace que vayan solapándose déficits de aprendizaje, suele decir Khan.
Su propuesta pasa justo por lo contrario: “Súbete a la bici y cáete. Hazlo por el tiempo que sea necesario hasta dominarla”. “Si dejas que el alumno trabaje a su ritmo”, sostiene, “de repente empieza a interesarse y a evolucionar”.*
* Las negritas son del editor del artículo.
Este "ingeniero eléctrico, matemático e informático formado en Harvard y el MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) -sigue diciendo el artículo de El País-, cree que cada estudiante es único y tiene ritmos de aprendizaje únicos que el sistema prusiano de enseñanza, esencialmente pasivo, no puede satisfacer.
Lo que él plantea es una suerte de escuela al revés: se aprende en casa, con lecciones grabadas en vídeo y los pertinentes ejercicios, y se hacen los deberes en el aula. De esta forma, el estudiante que no ha entendido un concepto, y que quizá en clase se siente cohibido y renuncia a pedir ayuda, no tiene más que rebobinar la lección cuantas veces necesite hasta dominarla. Y el profesor, que dispone de un programa para seguir los progresos y tropiezos de cada alumno en casa, puede invertir su tiempo en resolver lagunas. La escuela tradicional “te castiga por experimentar y fracasar” y eso hace que vayan solapándose déficits de aprendizaje, suele decir Khan.
Su propuesta pasa justo por lo contrario: “Súbete a la bici y cáete. Hazlo por el tiempo que sea necesario hasta dominarla”. “Si dejas que el alumno trabaje a su ritmo”, sostiene, “de repente empieza a interesarse y a evolucionar”.*
* Las negritas son del editor del artículo.
miércoles, 19 de agosto de 2015
A mayor (y mejor) educación, menos paro
El artículo (breve, 55 líneas) La educación como estrategia está tomado del blog INED21, "un medio digital de educación y aprendizaje en español de línea editorial plural, global e interdisciplinar".
Según la autora, Marta Grañó, "la importancia de la educación en nuestra sociedad es un hecho. La educación es fundamental para el desarrollo de cada persona, pero es decisiva también en la configuración de la sociedad en su conjunto". Se detiene en un aspecto la Encuesta de Población Activa en España (EPA del 2º trimestre de 2015): la relación entre el nivel de educación y la tasa de paro. Los datos son los siguientes:
Datos estadísticos que vuelven a insistir en la importancia estratégica de la educación, que pueden lógicamente trasladarse a las elecciones que se hagan dentro de cada tramo educativo. En concreto, al caso de la educación superior: una apuesta por lo mejor marcará la diferencia en el mercado laboral.
Según la autora, Marta Grañó, "la importancia de la educación en nuestra sociedad es un hecho. La educación es fundamental para el desarrollo de cada persona, pero es decisiva también en la configuración de la sociedad en su conjunto". Se detiene en un aspecto la Encuesta de Población Activa en España (EPA del 2º trimestre de 2015): la relación entre el nivel de educación y la tasa de paro. Los datos son los siguientes:
Clasificación del Instituto Nacional de Estadística.
Datos estadísticos que vuelven a insistir en la importancia estratégica de la educación, que pueden lógicamente trasladarse a las elecciones que se hagan dentro de cada tramo educativo. En concreto, al caso de la educación superior: una apuesta por lo mejor marcará la diferencia en el mercado laboral.
lunes, 27 de julio de 2015
Las competencias: punto de partida y norte del camino profesional
Patricia Boquete,Técnica en Orientación Profesional del Servei de Pràctiques i Ocupació de la Universitat Abat Oliba CEU (Barcelona), habla de la creciente importancia de las competencias para el empleo y, por tanto, en la educación:
"Para que acabemos de situarnos, existen varios tipos de competencias (así como maneras de categorizarlas). Nosotros nos centramos en las competencias instrumentales, las sociales y las personales.
Cabe decir que el listado de competencias actual ha crecido y se valoran cantidad de aptitudes y actitudes. No sólo la enseñanza se está moviendo hacia un ámbito más práctico, sino que las empresas están valorando más las habilidades del candidato que el expediente académico. Además, tenemos y podemos aportar datos de cuáles son las 10 habilidades que más demanda el mercado laboral este año 2015".
Fuente: educaweb 22/07/2015
Enlace al artículo completo (58 líneas)
"Para que acabemos de situarnos, existen varios tipos de competencias (así como maneras de categorizarlas). Nosotros nos centramos en las competencias instrumentales, las sociales y las personales.
- Instrumentales: competencias relacionadas con los conocimientos técnicos y lingüísticos, como son la informática y los idiomas.
- Sociales: competencias centradas en las relaciones interpersonales. Las más comunes son el trabajo en equipo las habilidades y la comunicación.
- Personales: competencias basadas en las actitudes y las cualidades individuales. Entre ellas se encuentran un sinfín de habilidades. Si destacamos algunas, encontramos la responsabilidad, la orientación al logro, la creatividad, el autoaprendizaje, etc.
Cabe decir que el listado de competencias actual ha crecido y se valoran cantidad de aptitudes y actitudes. No sólo la enseñanza se está moviendo hacia un ámbito más práctico, sino que las empresas están valorando más las habilidades del candidato que el expediente académico. Además, tenemos y podemos aportar datos de cuáles son las 10 habilidades que más demanda el mercado laboral este año 2015".
Fuente: educaweb 22/07/2015
Enlace al artículo completo (58 líneas)
lunes, 20 de agosto de 2012
El arte de ser amables

Las personas que tienen relación con los clientes reflejan la imagen de una empresa. Pasando unos días de este mes de agosto con familiares en Bilbao he comprobado como un camarero de un bar cercano al Guggenheim, un negocio con una ubicación excelente para tener éxito, nos atendía rápido y mal, a pesar de ser los únicos clientes, rayando la mala educación, sin esforzarse por sonreír. Recordaba el Doctor Vallejo-Nágera que sonreír es gratis, algo que no debemos olvidar en estos tiempos de recortes. Y me decía un amigo que un proverbio chino dice que "El hombre que no sabe sonreír no debe abrir la tienda".
Posiblemente la cambiante clientela del bar del camarero antipático le permita sobrevivir sin mejorar su talante. Pero lo habitual es que cada vez más todos nos tengamos que esforzar por ser, lo que antes se llamaba, un relaciones públicas, por el bien de nuestro trabajo si somos autónomos y porque nadie quiere contratar a personas sin empatía ni simpatía.
Nuria Chinchilla, profesora del IESE a la que tuvimos la suerte de escuchar en el Colegio Mayor Albayzín ponía en su blog el testimonio de empresarios que no eran capaces de encontrar camareros capacitados. También tuvimos oportunidad de escuchar en el colegio mayor a un par de empresarios de un fitness, que eran de la opinión de que entre licenciados en Ciencias del Deporte había gente con una excelente preparación técnica a las que les faltaban algunas habilidades muy necesarias para atender a los clientes: optimismo, ilusión, delicadeza, paciencia.
La convivencia con muchas personas en el periodo universitario es una ocasión de oro de forjar el carácter cultivando estas virtudes sociales. Cuando he tenido que enseñar el colegio mayor a una familia que quiere conocerlo, con frecuencia comentan los padres que les llama la atención algo que debería ser lo habitual: los estudiantes con los que nos cruzamos saludan, sonríen o responden si se les pregunta algo.
Etiquetas:
amabilidad,
educación,
empatía,
optimismo
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


